🖤 Luto por Maricarmen Abascal 🖤
Maricarmen Abascal ha fallecido apenas dos semanas después de ser desahuciada.
Su historia deja una herida abierta en la sociedad y una pregunta: ¿Cuánto vale la vida frente al negocio?
Maricarmen llevaba viviendo desde 1956 en su casa del barrio madrileño del Retiro.
Setenta años de recuerdos, de vida y de arraigo que terminaron el 23 de septiembre, cuando fue desalojada.
Murió el 7 de octubre, sin poder regresar a su hogar.
🎗 Seguimos de luto 🎗
Cuando el sufrimiento emocional destruye la salud
Perder el hogar es mucho más que quedarse sin cuatro paredes. Para una persona de 87 años, ser expulsada de la casa donde ha vivido durante siete décadas puede representar la pérdida de su seguridad, su autonomía, sus recuerdos y una parte fundamental de su identidad.
En el caso de Maricarmen, aquella vivienda había sido también el hogar de sus padres. No solo estaba perdiendo su casa: estaba viendo desaparecer el lugar donde había transcurrido prácticamente toda su vida y parte de la historia de su familia.
Una muerte que nos obliga a reflexionar
A esa edad, afrontar un proceso judicial prolongado, la incertidumbre sobre el futuro y la amenaza constante de perderlo todo tiene consecuencias devastadoras. Aunque Maricarmen contó con el apoyo de familiares, vecinos, su abogada y el Sindicato de Inquilinas, ninguno de esos esfuerzos consiguió evitar finalmente su expulsión.
El sufrimiento psicológico no es algo separado del organismo. El cerebro, el corazón, el sistema inmunitario y el resto del cuerpo están profundamente conectados. Una experiencia traumática puede activar mecanismos fisiológicos capaces de agravar enfermedades existentes y comprometer seriamente la salud, especialmente en personas de edad avanzada.
El sistema nervioso: Un organismo sometido a una amenaza permanente
Cuando el cerebro interpreta una situación como peligrosa, activa el sistema nervioso simpático, responsable de la respuesta de alarma. Se liberan adrenalina y noradrenalina, aumenta la frecuencia cardíaca, se contraen los vasos sanguíneos y se eleva la presión arterial.
Simultáneamente, el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal incrementa la producción de cortisol, una hormona que ayuda a afrontar las amenazas movilizando las reservas energéticas del organismo.
Estos mecanismos resultan útiles ante un peligro pasajero. El problema aparece cuando el miedo y la incertidumbre se prolongan durante semanas o meses. El cuerpo puede permanecer en un estado de alerta recurrente, alterando el descanso, el metabolismo y la regulación de diferentes funciones orgánicas.
En una persona de 87 años, cuya capacidad de recuperación fisiológica puede estar disminuida, estas alteraciones adquieren especial importancia.
El corazón y la circulación: Las consecuencias del estrés extremo
El estrés emocional intenso puede provocar aumentos bruscos de la tensión arterial, mayor esfuerzo cardíaco y alteraciones del ritmo del corazón. En personas susceptibles, también puede contribuir a desencadenar acontecimientos cardiovasculares graves.
Existe incluso una enfermedad conocida como síndrome del corazón roto o miocardiopatía de Takotsubo, en la que una experiencia emocional o física intensa puede causar una alteración aguda de la función cardíaca. Es especialmente frecuente en mujeres después de la menopausia.
Esto no significa que Maricarmen padeciera este síndrome, sino que demuestra hasta qué punto el sufrimiento psicológico puede tener consecuencias físicas reales y, en determinadas circunstancias, potencialmente mortales.
El sistema inmunitario: Cuando las defensas también se resienten
El envejecimiento modifica progresivamente el funcionamiento del sistema inmunitario. A este fenómeno se le conoce como inmunosenescencia.
El estrés sostenido puede agravar ese desequilibrio, alterando la regulación de las respuestas inflamatorias y reduciendo la eficacia de determinados mecanismos defensivos.
Las investigaciones muestran que el estrés crónico en personas mayores se relaciona con cambios en la respuesta inmunitaria y un aumento de la vulnerabilidad frente a diversos problemas de salud.
El miedo y la angustia prolongados no solo desgastan emocionalmente: también pueden reducir la capacidad del organismo para hacer frente a nuevas agresiones.
El deterioro físico: Una reacción en cadena
En la vejez, el equilibrio del organismo puede ser particularmente delicado. El insomnio, la falta de apetito, el agotamiento, la deshidratación o la disminución de la movilidad pueden desencadenar un deterioro progresivo.
Dormir mal afecta a la recuperación física y al funcionamiento cerebral. Comer menos favorece la pérdida de fuerza y masa muscular. La debilidad aumenta el riesgo de caídas, dependencia y complicaciones durante una hospitalización.
Además, los cambios bruscos de entorno, especialmente cuando coinciden con una enfermedad o un ingreso hospitalario, pueden favorecer episodios de confusión aguda o delirium en personas vulnerables.
No significa que todas estas complicaciones aparezcan necesariamente, sino que a los 87 años una sucesión de acontecimientos estresantes puede superar con mayor facilidad la capacidad de adaptación y recuperación del organismo.
¿Qué pudo significar todo esto para Maricarmen?
Su abogada, Beatriz Duro, relató públicamente un deterioro físico considerable durante el proceso de desahucio. Maricarmen había sido una mujer autónoma y activa, pero terminó necesitando una silla de ruedas y posteriormente fue trasladada al hospital.
La medicina reconoce que el sufrimiento emocional intenso puede convertirse en sufrimiento físico. Y que, en la vejez, las consecuencias pueden ser especialmente graves.
Maricarmen murió sin poder regresar a su hogar. Su historia obliga a preguntarnos no solo si un desahucio cumple los requisitos legales, sino también cuáles pueden ser sus consecuencias humanas y sanitarias.
Porque una sociedad que protege la propiedad por encima de la salud y la dignidad de sus mayores, es una sociedad enferma de egoismo y codicia.
Maricarmen nunca se irá del todo
Su desahucio despertó una movilización que trascendió Madrid. La acampada de la Puerta del Sol y las concentraciones por todo el país han demostrado que todavía existe una sociedad dispuesta a defender la dignidad humana frente a la especulación.
Pero Maricarmen era mucho más que un símbolo. Era una mujer con una historia, unos recuerdos y una vida que merecía transcurrir en paz.
Ahora lloramos su ausencia.
Continuaremos defendiendo lo que a ella le fue arrebatado: Su derecho a una vivienda digna.
Porque el mejor homenaje será conseguir que ninguna otra persona tenga que pasar por lo que ella sufrió.
Descansa en paz, Maricarmen.
Tu nombre no se olvidará. Tu lucha continua.
Por Maricarmen. Por todas las personas desahuciadas. Por el derecho a una vivienda digna.
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Fuentes
Desahucios y salud: Revisión de 47 investigaciones publicada en Social Science & Medicine, que documenta asociaciones con problemas psicológicos y físicos. ScienceDirect
Sistema nervioso y estrés: Metaanálisis sobre las respuestas cardiovasculares y hormonales al estrés psicológico. PMC
Riesgo cardiovascular: Estudio internacional INTERHEART, publicado en Circulation, sobre las emociones intensas como posibles desencadenantes de infartos. PubMed
Envejecimiento y sistema inmunitario: (+1) Investigaciones sobre cómo el estrés puede agravar las alteraciones inmunitarias relacionadas con la edad. PMC
Vulnerabilidad neurológica: Guía clínica sobre riesgo de delirium en personas mayores hospitalizadas. NICE

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