La campaña sucia que intentó desmovilizar a la izquierda: anatomía de una intoxicación electoral en Facebook
En octubre de 2019, a menos de dos semanas de las elecciones generales del 10-N, una campaña opaca de anuncios en Facebook y carteles callejeros irrumpió en la campaña electoral española con un mensaje directo:
"Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: ¡No contéis conmigo!"
Lo que parecía una iniciativa espontánea de descontento ciudadano resultó ser una operación coordinada con vínculos que apuntaron directamente al Partido Popular.
Una doble vía para un mismo objetivo: desmovilizar el voto de izquierdas
La campaña utilizó dos canales complementarios.
Por un lado, miles de carteles aparecieron en barrios de Madrid y varias ciudades andaluzas que tradicionalmente apoyan a partidos de izquierda.
Por otro, una campaña de anuncios pagados en Facebook que, en apenas cinco días, alcanzó a unos dos millones de usuarios.
La operación se originó desde una página creada el viernes anterior que adoptaba una identidad de apoyo a Íñigo Errejón bajo el nombre 'Yo con Íñigo'. Desde la candidatura de Más País negaron tajantemente cualquier relación: "Lo negamos tajantemente. Nunca hemos seguido estrategias de ese estilo. No es en absoluto nuestra forma de hacer política", afirmó Rita Maestre, responsable de campaña de Más País.
Los dos nexos que apuntan al PP
La investigación de eldiario.es reveló dos conexiones fundamentales que vinculaban la operación con el Partido Popular.
El primer nexo era Josep Lanuza, consultor político que pagó entre 2.500 y 4.500 euros en anuncios de Facebook. Lanuza trabajaba para Sanmartin Politics, la agencia de Aleix Sanmartín, el nuevo fichaje de Pablo Casado para su campaña electoral. Lanuza aseguró que la página era "una iniciativa meramente personal" y desligó de sus acciones a la agencia donde trabajaba. Sin embargo, Sanmartín ya había alardeado en Latinoamérica de los resultados obtenidos en Andalucía gracias a campañas en negativo y al uso de la imagen del PSOE para patrocinar la abstención.
El segundo nexo era Javier Ager Solano, un joven militante de Nuevas Generaciones en Murcia de 26 años. Ager Solano pagó más de 17.000 euros en anuncios engañosos en Facebook para desmovilizar el voto de la izquierda o atacar a todos los partidos salvo el PP. Estaba detrás de ocho páginas falsas que durante meses llamaron a la abstención como castigo contra todos los partidos, excepto contra el PP. Las páginas administradas por Ager Solano, con nombres como 'Yo no voto', 'Contrapoder', 'Con Rivera no', 'La Naranja' o 'Recuperar el PSOE', acumularon nueve millones de visualizaciones antes de ser suspendidas.
Lo más llamativo era que ambos operadores usaban la misma estrategia de intoxicación, el mismo mensaje y el mismo logo que la campaña de carteles callejeros, a pesar de que el PP aseguraba que se trataba de iniciativas personales sin ninguna coordinación ni conocimiento por parte del partido.
La respuesta del PP: negar todo y atribuirlo a iniciativas personales
El PP se desmarcó de ambas campañas. Fuentes del partido describieron a Ager Solano como un "mero simpatizante", aunque eldiario.es pudo confirmar que este joven militante estuvo a cargo de las redes sociales del partido en Murcia y había participado en encuentros con Pablo Casado y el secretario general Teodoro García Egea.
Pablo Casado se desvinculó públicamente de la campaña, afirmando que se quería "embarrar el terreno de juego" y que el PP "juega limpio": "Yo lo que quiero es que todo el mundo salga a votar". Fuentes populares recordaron que "Podemos usa desde hace años las redes", en un intento de equiparar la situación.
El archivo de la Junta Electoral Central
La respuesta de los partidos de izquierda fue contundente. Íñigo Errejón denunció la campaña ante la JEC, considerándola "gravísima": "Estamos ante un caso de intento de suplantación de identidad para una campaña sucia que nos recuerda, porque tiene el mismo estilo de las campañas sucias de las mentiras, de las fake news, de Bolsonaro, Trump o el Brexit". Más País solicitó el cierre de las páginas y una investigación por posible delito de calumnias, argumentando que la campaña vulneraba los artículos 50 y 53 de la LOREG.
Pedro Sánchez también reaccionó pidiendo a la Junta Electoral Central que llevara el caso a la Fiscalía: "Hemos denunciado ante la JEC esta práctica". La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, afirmó en un mitin: "Han puesto webs, Facebook, tuits para que se desmovilice la izquierda porque saben que si vamos a votar todos, ganamos bien las próximas elecciones".
Pablo Echenique, entonces Secretario de Acción de Gobierno, afirmó que "el PP es experto en juego sucio para amañar la democracia". En su declaración, Echenique recordó los antecedentes del partido popular: "Financiaron ilegalmente sus campañas, usaron a los mafiosos de las cloacas policiales y mediáticas para mentir sobre Podemos y ahora lanzan una campaña posiblemente ilegal llamando a la abstención".
Sin embargo, el 6 de noviembre, la Junta Electoral Central archivó la denuncia contra la campaña.
La JEC consideró que no había fundamentos suficientes para actuar contra la operación, que continuó su curso hasta el día de las elecciones.
Facebook: "No violan nuestras políticas"
Un elemento clave del escándalo fue la respuesta de Facebook. La plataforma se negó a retirar las páginas de publicidad engañosa vinculadas al PP, alegando que "no violan las políticas" de la red social. Un portavoz de la compañía declaró a eldiario.es: "Investigamos a fondo estos anuncios y páginas y no incumplen nuestras políticas. Continuamos trabajando para dar mayor transparencia a Facebook".
Esta respuesta generó un intenso debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales en la difusión de propaganda engañosa. La herramienta de transparencia de Facebook, que permitió conocer quién pagaba los anuncios y cuánto se gastaba, fue precisamente la que posibilitó destapar la operación: los datos públicos de la biblioteca de anuncios revelaron que Josep Lanuza y Javier Ager Solano estaban detrás de la financiación. Pero, paradójicamente, la misma herramienta que permitió la investigación no facultaba a Facebook para retirar el contenido.
Meta (la empresa matriz de Facebook) tiene una presencia operativa significativa en Israel, con centros de investigación y desarrollo (I+D) en Tel Aviv y Herzliya que han sido fundamentales para el desarrollo de tecnologías de publicidad y de la plataforma.
La relación entre Meta y el gobierno israelí ha sido objeto de debate y críticas, centrándose principalmente en la moderación de contenido:
- Solicitudes de retirada: Desde el 7 de octubre de 2023, Meta ha cumplido con el 94% de las solicitudes de retirada de contenido emitidas por el gobierno israelino para Instagram y Facebook. Israel es el mayor origen de estas solicitudes a nivel global. Facebook
- Censura y sesgo: Organizaciones de derechos digitales han acusado a Meta de suprimir el contenido publicado por palestinos y sus defensores, y de restringir severamente la capacidad de las noticias palestinas para llegar a una audiencia durante la guerra en Gaza. Además, se ha reportado que Meta ha permitido que grupos israelíes y influenciadores anti-palestinos monetizen su contenido en sus plataformas, a pesar de posibles violaciones de las normas de la empresa. hrw.org
- Publicidad de asentamientos: Meta ha sido criticada por albergar anuncios pagados que promueven bienes raíces en asentamientos israelíes ilegales en la Cisjordania ocupada y actividades de colonos de extrema derecha. aljazeera.com
Un patrón que se repite: los antecedentes andaluces
La operación del 10-N no era un hecho aislado. Aleix Sanmartín, el consultor al que se vinculaba la trama, ya había presumido de resultados similares en las elecciones andaluzas de 2018. Según un vídeo de la empresa mexicana 'Cuadrangular', se infiltraron más de 700 personas en redes sociales para difundir contenido contra el PSOE andaluz, con el objetivo de promover la abstención del electorado de izquierdas o incluso lograr la nulidad de votos. El propio Juanma Moreno, entonces candidato y hoy presidente de la Junta de Andalucía, felicitó al equipo: "Gracias a ellos podemos ostentar probablemente la presidencia de la Junta de Andalucía".
Reflexiones finales: cuando la desinformación se convierte en estrategia electoral
Este episodio de la campaña del 10-N dejó varias lecciones preocupantes:
La opacidad como estrategia deliberada: Los responsables de la operación diseñaron un esquema que les permitía negar cualquier vínculo institucional. Al atribuir la financiación a "iniciativas personales", el PP podía desvincularse formalmente mientras sus colaboradores ejecutaban la campaña.
El uso de identidades falsas para atacar a la izquierda: La suplantación de la identidad de Más País para promover la abstención entre votantes del PSOE y Unidas Podemos constituía una forma de "jugar con las cartas marcadas", como señalaron expertos en comunicación política.
La insuficiencia de los mecanismos de control: A pesar de que la herramienta de transparencia de Facebook permitió conocer quién pagaba los anuncios, la plataforma se negó a retirarlos, y la Junta Electoral Central archivó la denuncia. El sistema de regulación no estaba preparado para responder con la celeridad que exigía el contexto electoral.
La normalización de las "campañas sucias": Aleix Sanmartín defendía abiertamente el uso de campañas negativas "porque son efectivas, porque mueven la opinión pública". Esta lógica instrumental de la política, importada de experiencias como el Brexit o las campañas de Trump y Bolsonaro, planteaba un desafío serio para la calidad democrática.
La campaña del 10-N no fue un caso aislado ni un accidente. Fue la manifestación visible de una estrategia de intoxicación planificada que aprovechó las herramientas de segmentación de Facebook para incidir sobre el electorado de izquierdas y desmovilizarlo.
Y aunque la JEC archivó la denuncia, los rastros documentales —los pagos rastreables, las páginas falsas, los vínculos personales— dejaron un registro que sigue planteando preguntas incómodas sobre los límites de la comunicación política en la era digital.
Este artículo de blog se basa en las investigaciones publicadas por eldiario.es en octubre de 2019 y en las reacciones posteriores de los actores implicados.
Fuentes:
Una campaña opaca de anuncios en Facebook y carteles en la calle promueve la abstención entre votantes de PSOE y Podemos - Eldiario.es

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