Hoy pocos recuerdan a Nikola Tesla, pero gracias a él se enciende la bombilla cuando pulsamos un interruptor. Fue el inventor de la corriente alterna, y además el padre de tecnologías visionarias en su época como, las ondas electromagnéticas a distancia, radio, tv, robótica, bujías, informática, fluorescentes, rayos x, radar, microondas, wifi mundial, altavoz, tacómetro, motor inducción, avión despegue vertical, motor polifásico o las armas teledirigidas. El no probaba. Estudiaba en su mente el funcionamiento correcto y, una vez acertado, lo ponía en marcha el proyecto. Y siempre funcionaba. Le ofrecieron dinero por varias patentes, pero el rechazó. Se quedó pobre, sin patentes y deshonrado. Tesla trabajó para Edison, con el que acabó enfrentado en la “guerra de las corrientes” (alterna contra continua), y disfrutó del mecenazgo de prohombres como Westinghouse o J. P. Morgan, que crearon sus imperios gracias en parte a los descubrimientos de Tesla.
Nikola Tesla es el paradigma del inventor genial, pero negado para la vida práctica, lleno de manías, compulsiones y fobias. Y su vida es la historia de un fogonazo de luz que sigue brillando, con el homenaje de quienes le reconocen como “el padre de la tecnología moderna”.

OTROS ARTÍCULOS EXTREMADAMENTE INTERESANTES